A diez años del levantamiento del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas, la situación de nuestros hermanos desplazados por causa del conflicto armado interno, definitivamente no es el mismo. Ahora el panorama que vemos se manifiesta, por parte de nosotros, en la actitud de no mendigar nada, sino en la de exigirlo todo, bajo la legitimidad cuando así lo marca el camino y en otras vías cuando la necedad del gobierno cierra sus oídos, que aun no hemos llegado a eso, porque nuestra esperanza todavía brilla, pero se puede apagar. Por otra parte el ambiente que respiramos es de tensión, mientras la guerra este ahí, paseándose entre nosotros, responderemos con los instrumentos que tenemos y el que más utilizamos es nuestra Palabra. Por eso es que hoy vengo ante ustedes en representación de los desplazados internos, de ocho municipios como son los desplazados de: Ocosingo, Sabanilla, Salto de Agua, Tila, Marqués de Comillas, Villa Corzo, Tenejapa y Cintalapa, para decirles nuestra Palabra, que guardamos para éste día, y que todos ustedes escuchen nuestro caminar en nuestra lucha. Paso a paso Pensamos nuestra palabra y decidimos mantenernos juntos definiendo y analizando hacia dónde queremos ir como grupo, para pelear por la defensa de nuestros derechos como desplazados de guerra. Por lo que decidimos que el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (CDHFBC) nos acompañará en nuestra lucha, en primer lugar para que nos facilitaran limpiar nuestro dolor de tanta impunidad, nuestros corazones se fueron limpiando, se cerraron las llagas, mas no permitimos que se borraran y así aullentar el olvido, para ver mejor el camino y emprender nuestra lucha por nuestra dignidad y la de nuestros muertos. Así varios compañeros eligieron su camino: unos se fueron a la resistencia, otros se fueron a “negociar” en una mesa denominada Jonixtie, en el municipio de Tila, otros grupos se dispersaron en la nada. Nuestro grupo acordó pelear por nuestros derechos humanos, los cuales fueron violentados durante el desplazamiento forzoso y que el gobierno, en vez de salvaguardarlos, fomentó la violencia que ya todos conocemos, con las acciones de paramilitares y grupos armados, que dieron como consecuencia la salida de cientos de familias desplazadas, dejando tierra, casas, animales... y que actualmente no han resuelto nuestras cuatro demandas esenciales como son las de:
1.-Cumplimiento de los acuerdos de San Andrés.
2.-Tierra: Reubicación en condiciones de seguridad, con tierras de buena calidad.
3.-Justicia: Investigación y castigo a los civiles y funcionarios federales y estatales responsables de:
- Formar, entrenar y armar a los grupos paramilitares
-Del desplazamiento forzado de cientos de familias y de las muertes y desapariciones.
-Se cancelen las ordenes de aprehensión por delitos fabricados contra los desplazados.
4.-Reparación del daño a las familias desplazas.
Cuando el gobierno de la “Esperanza” del gobernador Pablo Salazar, nos recibió, con sus sillas lujosas, diciéndonos que nos responderían cabalmente a nuestras demandas y se acordó conjuntamente con nosotros instalar una mesa de negociación para atender a desplazados internos, con el objetivo de solucionar la situación de desplazamiento y ha casi tres años de estar de reunión en reunión, no hemos tenido respuesta concreta, del gobierno del estado y ni del gobierno federal, sino que nuestra situación económica, día con día se agrava, por falta de trabajo, de oportunidades para nuestro hijos, para darles educación y sustento a la familia, además que los paramilitares y agresores directos de los desplazamiento aun están ahí, caminado tranquilos, amenazando y reorganizándose ante los ojos de la apacibles del Estado, no cabe duda que nuestro futuro es oscuro, pero dentro de esa oscuridad brilla una luz, la cual nos permite resistir ante la indiferencia.
A pesar del esfuerzo que le hemos invertido a nuestra lucha, hemos decidido buscar otras veredas, como son las de dar a conocer esta situación en estos y otros foros, y que se empiece a discutir el tema, y se empujen esfuerzos para lograr nuestras demandas, las cuales son legitimas, pues es un problema serio, que se puede complicar, por el contexto de guerra que vivimos actualmente en Chiapas, y que percibimos, nuevas formas de violencia, acciones de contrainsurgencia y reacomodos de los grupos paramilitares y fuerzas de poder en la zona de conflicto. Lo cual puede generar violencia como en el tiempo terrible en que fuimos obligados a abandonar nuestras tierras, Es por eso que estamos aquí para convocarlos a discutir sobre este conflicto que va en aumento, porque mientras la paz no llegue a Chiapas y los Acuerdos de San Andrés no se cumplan, estaremos destinados a que en nuestra patria se siga derramando sangre, pero tenemos la esperanza que todos juntos, con nuestro rostro de pueblo, podemos cambiar a un mejor futuro, cimentado en una verdadera justicia social para todos.
Mateo Méndez