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Fideicomiso para la Salud de los Niños Indios de México.

+ Fideicomiso para la Salud de los Niños Indios de México.

El Fideicomiso para la Salud de los Niños Indios de México es una Asociación Civil que tiene como misión ser parte, contribuir a encontrar soluciones a los principales problemas que afectan a la niñez indígena para mejorar su salud y capacidad creativa, mediante el reforzamiento de la capacidad autogestiva de las propias comunidades. En abril de 1989, a raíz de un brote de sarampión en comunidades rurales, se fundó el FISANIM, por iniciativa de Ofelia Medina y Yolanda García y de Montanaro. Ellas, el doctor Juan Pérez Amor y el pintor Francisco Toledo fundaron en 1990 el FISANIM. Profesionales involucrados en temas indígenas y de la salud, conformaron el Comité Técnico, con el propósito de con los conocimientos de las comunidades y de sus miembros hacer propuestas en favor de la infancia de los Pueblos Indios.

El FISANIM, A.C. actúa desde la sociedad civil promoviendo un mayor conocimiento de la problemática, con el diseño de una metodología que emana de las necesidades y el autoanálisis de las propias comunidades, para promover respuestas eficaces a sus problemas, y gestionando la asignación de recursos para solucionar las carencias más urgentes de la niñez indígena: nutrición, creatividad, atención integral a la salud, agua potable, saneamiento ambiental, educación y vivienda.

Las modalidades de intervención del FISANIM comprenden una amplia gama de formas colaborativas las propias organizaciones de las comunidades indígenas, organizaciones civiles, profesionales relacionados con Salud, Nutrición y Creatividad, con Organizaciones no gubernamentales, organismos internacionales, y en algunos estados de la República a petición de las comunidades con instituciones gubernamentales. Su acción busca potenciar, complementar e impulsar los programas existentes, así como desarrollar respuestas innovadoras para mejorar las condiciones de salud de la niñez, y elevar el nivel de vida de las comunidades.

En 1990, obtuvimos el Primer Diagnóstico de Salud de la Niñez Indígena de México, en 600 de los 1,200 albergues educativos, que el Instituto Nacional Indigenista y la Secretaría de Educación Pública tenían a su cargo en aquél entonces. Los resultados de este estudio indicaron que el 87% de los niños y niñas presentan desnutrición crónica adaptada, que se refleja en la corta talla, y que ninguna niña mayor de 10 años presenta el peso y la talla esperados para su edad. En comunidades de los estados de la república con alto índice de población indígena, como Yucatán, Chiapas, Guerrero, Veracruz (Huasteca), y Oaxaca, la magnitud y gravedad de la desnutrición son mayores, llegando a condiciones que afrentan los derechos humanos.

A lo largo de los años de su existencia, el FISANIM se ha dado a la tarea de desarrollar y aplicar diferentes programas y acciones de contingencia, tales como:

• Diagnóstico de Salud y Programa de Investigación: Historia de la Niñez Indígena;

• Programa de Nutrición (para mujeres embarazadas y/o lactantes y niñas y niños menores de cinco años);

• Programa de Salud y Presencia Creadora;

• Programa de Combate al Tracoma en los Altos de Chiapas;

• Formación permanente de Promotores Comunitarios;

• Diseño y edición de materiales didácticos orales y escritos en castellano y en lenguas indígenas;

• Programas Emergentes

El programa de Presencia Creadora ha fomentado la creatividad de los niños indígenas a través de numerosos talleres, en los cuales han participado niños y niñas de diversas culturas. El FISANIM propuso y gestionó los fondos para realizar la exposición, “Colorín Colorado: El arte de los niños indios de México” obra plástica compuesta de enormes murales pintados sobre manta. Se expuso por primera vez en 1993 en el Palacio de las Bellas Artes, y ha viajado por: Estados Unidos, Japón, Alemania, el País Vasco, Dinamarca, Noruega, Finlandia, y enero del 2001 fue admirada en la ciudad de Nuuk, en Groenlandia, donde Ofelia Medina y dos jóvenes artistas mexicanos realizaron talleres con niños y niñas groenlandeses que hicieron su propia Exposición de murales.

La búsqueda de soluciones a los problemas de salud integral de la niñez indígena, se logra mediante el desarrollo de tres ejes principales: Nutrición, Salud y Presencia Creadora. Con base en este principio, el FISANIM, A.C. ha diseñado su Programa de Nutrición, operando las siguientes líneas de trabajo:

• Investigación

• Asesoría y capacitación

• Gestión de recursos y relaciones interinstitucionales

• Recaudación de fondos.


+ Presencia del Fisanim A.C. en el estado de Chiapas.

El estado de Chiapas fue el lugar en el que se llevó adelante una de las primeras acciones que el FISANIM realizó durante el año 1991, tras los resultados del Diagnóstico de Salud de la Niñez Indígena de México: la implementación del Programa de Combate al Tracoma en los Altos de Chiapas.

Con la asesoría del Dr. Santiago Funes miembro, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), y el Dr. Ricardo Hernández, Dr. Jaime Sepúlveda, Dr. Jesús Reza, Dra. Alejandrina Cabrera y muchos profesionales más integrantes del Comité Técnico del FISANIM, se condujo la investigación sobre este grave problema que afecta, sobre todo, a comunidades del municipio de Oxchuc y zonas aledañas, realizándose intensas campañas de información, por medio de audiovisuales y distintos materiales, sobre el manejo del agua y las condiciones necesarias de higiene para el tratamiento y prevención de esta enfermedad. Los resultados obtenidos con este esfuerzo muestran la estrecha relación existente entre la disponibilidad del agua y la salud, evidenciando, sobre todo, el control político-económico que ejercen los poderosos caciques sobre este indispensable recurso.

A pesar de que el trabajo realizado en el municipio de Oxchuc tocó sensibles intereses locales y estatales que condujeron a la salida del FISANIM de la zona, éste fue importante gestor y participante de un convenio llamado “Programa en Cumplimiento del Derecho al Agua en Comunidades Indígenas” signado por el Instituto Nacional Indigenista, la Comisión Nacional del Agua y el FISANIM, A.C.

Entre los años 1991 y 1992, en el marco de dicho programa CNA, INI y FISANIM, llevaron a cabo alrededor de 2000 microproyectos de agua, de muy diversa naturaleza, en comunidades indígenas marginadas de todo el país: reconstrucción de viejos sistemas de agua; introducción de agua entubada; construcción de aljibes y pozos; sistemas de recolección de agua de lluvia; etc.

La participación del FISANIM, A.C. en las diferentes iniciativas de la sociedad civil, derivadas del conflicto político-militar.

Desde el surgimiento del Movimiento Zapatista en Chiapas en 1994, ha sido el propósito del FISANIM poner en práctica el Programa de Nutrición para Mujeres Niñas y Niños, ha encaminado sus esfuerzos a juntar los más elementos posibles de dicho Programa. La relación estrecha que se ha logrado establecer y mantener a lo largo de los años con muchas comunidades y organizaciones locales, en diferentes municipios del estado, es un reconocimiento, por sí mismo a su labor.

El FISANIM, ha sido una de las pocas organizaciones que ha mantenido presencia y apoyo sostenido, y la única a nivel nacional y local con experiencia en el tema de nutrición materno infantil indígena y que aplica Programas basados en diagnósticos para los que ha desarrollado una metodología aplicada por mujeres indígenas y un Programa de Emergencia gracias al cual la situación nutricional de mujeres y niños en las comunidades donde hemos tenido presencia no es más grave, a lo largo de los 8 años que ha durado el conflicto político-militar en Chiapas.

La oficina de representación del FISANIM, en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, se ha convertido ya en claro punto de referencia al que acuden representantes de comunidades y organizaciones en busca de opciones que den cauce a sus necesidades y demandas.

El 7 de enero de 1994, el FISANIM llegó nuevamente a Chiapas, llevando recursos con el objetivo de apoyar acciones de ayuda humanitaria. Estableció contactos y relaciones con diferentes instituciones, organizaciones no gubernamentales, grupos locales de la sociedad civil y, fundamentalmente, con las instancias de la Diócesis de San Cristóbal, que le permitieron evaluar la situación, y dirigir sus esfuerzos a la operación de un Programa de Emergencia que tuviera como prioridad la atención a mujeres y niños para la “zona de conflicto”, ya delimitada por la presencia del Comité Internacional de la Cruz Roja. Dicha zona comprendía, en aquél momento, las Cañadas de Ocosingo y Margaritas.

El FISANIM fue, indudablemente, una de las primeras organizaciones en abrir rutas para llevar ayuda y alimentos a la zona de conflicto, en las condiciones de riesgo que eso implicaba para la seguridad de su personal y equipo de voluntarios.

Las primeras entregas, durante el mes de enero, se realizaron mediante un “abasto hormiga” de alimentos y medicinas, transportadas en un vehículo con capacidad para 3 toneladas, que transitaba por brechas y caminos hasta las comunidades más accesibles. Paulatinamente, se logró aumentar la capacidad del abasto, por medio de “caravanas de ayuda humanitaria”, conformadas por cuatro o cinco vehículos.

Fue durante los primeros días de febrero que el FISANIM, apoyado por un equipo de médicos y voluntarios de una organización no gubernamental, logró entrar, en avioneta, hasta el corazón de la “zona de conflicto” para realizar un monitoreo de la situación detrás del cerco militar. La entrada del FISANIM permitió detectar, en ese mes, un brote de cólera en comunidades ubicadas en los límites de la reserva de la biosfera “Montes Azules”, y canalizar la información a las instancias de salud correspondientes.

Durante el primer trimestre de 1994, el FISANIM organizó actividades de promoción y participación de la sociedad civil nacional, como fue el Maratón de Ayuda para Chiapas, realizado en la ciudad de México, en el que se hizo acopio de alimentos, ropa y medicinas. En este mismo sentido, la exposición “Colorín Colorado”, fue un medio importante para la difusión del Programa de Emergencia en Chiapas, dado que el contenido de la obra itinerante resultaba un marco adecuado para sensibilizar sobre la grave problemática sufrida por las comunidades indígenas de este estado, el ayuno paralelamente al Obispo de ese entonces Tatic Samuel Ruíz y la cadena del peso en el Angel de la Independencia.

Una vez establecidas las rutas para el abasto de ayuda humanitaria, el Programa de Emergencia operó de manera coordinada, y logró sostenerse durante el resto del año 1994. Los registros de entrada y salida de las bodegas que el FISANIM tuvo a su cargo durante ese año, dan cuenta de casi 1000 toneladas de alimentos, medicinas y equipo médico, distribuidas entre las comunidades más afectadas de las cañadas de Ocosingo y Margaritas.

Paralelamente, y dentro de la línea de Presencia Creadora, el FISANIM promovió y financió talleres en comunidades durante 1994, y la instalación de uno de artes plásticas llamado “Li Sbon Max” (el mono pintado), destinado a estimular la capacidad creativa de niños y niñas trabajadores indígenas, en la ciudad de San Cristóbal de las Casas. Este Programa de Presencia Creadora, además, favoreció con becas, atención médica y alimentación a los pequeños beneficiarios del taller. El FISANIM imprimió los trabajos de estos niños y niñas, en postales a color, que permitieron la difusión del “mono pintado” en México, EUA y algunos países europeos.


+ Relación con Organizaciones Nacionales y Locales.

Los primeros acuerdos de trabajo se lograron con médicos voluntarios de la ciudad de México. Gracias a ello, se consiguió llevar atención médica a las comunidades más apartadas de la zona en la que estableció su Programa de Emergencia.

Durante los meses de enero y febrero de 1994, el equipo de médicos voluntarios del FISANIM, instaló consultorios móviles que viajaban a distintas comunidades, a veces siendo necesario entrar por aire, atendiendo enfermos graves y, principalmente, primeros auxilios.

Posteriormente, el FISANIM estableció un convenio de cooperación con la Universidad de Guadalajara, que aportó al Programa de Emergencia una flota de vehículos, medicinas, material médico, y personal capacitado para la atención de la emergencia sanitaria. Durante el segundo semestre de 1994, con el apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja para la dotación de vacunas, con personal de la Universidad de Guadalajara, y con la participación de algunos voluntarios de la sociedad civil, el FISANIM llevó a cabo una campaña intensiva de vacunación en la “zona de conflicto”, logrando, al mismo tiempo, la implementación de un Programa de Capacitación con promotores de salud, en diferentes comunidades de las cañadas de Ocosingo.


+ El Programa de Nutrición en la “Zona de Conflicto”.

La intención de implementar el Programa de Nutrición en la “zona de conflicto”, en la primera etapa de la emergencia, se concretó partir del mes de abril de 1994 con la llegada a Chiapas de dos especialistas en el tema: la Mtra. en Salud Reproductiva, y Mtra. en Nutrición, Pilar Torre, responsable del diseño del Programa de Nutrición, y la Lic. en Sociología Marta López Astrain, Consultora del FISANIM, quienes se trasladaron hasta las comunidades de las cañadas de Ocosingo y Margaritas, viviendo varios meses dentro de la “zona franca”, resguardada por el Comité Internacional de la Cruz Roja, impartiendo talleres de nutrición en distintas comunidades, y coordinando la instalación de las primeras cocinas colectivas del Fideicomiso en Chiapas, en las que se capacitó a las mujeres en la preparación variada del suplemento alimenticio (Alimento Enriquecido) del Programa de Nutrición. Al mismo tiempo se introdujo el uso de estufas ecológicas (Varney), y se llevaron a cabo acciones de desparasitación a niños y niñas.

El Programa de Nutrición del FISANIM logró aplicarse en cerca de 40 comunidades en aquél momento. Desgraciadamente, las diferentes y muy complejas etapas por las que atravesó el conflicto político-militar -sobre todo a partir del operativo policíaco-militar de febrero de 1995, no permitieron la permanencia y el seguimiento del Programa más allá de los dos primeros meses del año 1995.


+ Acompañamiento de Ofelia Medina durante el Proceso de Dialogo y Negociacion entre el Gobierno Federal y el EZLN.

A partir de abril de 1995, la presencia de Ofelia Medina en Chiapas tuvo como camino el acompañamiento del proceso de diálogo y negociación entre el gobierno federal y el EZLN, pues fue nombrada por el EZLN como asesora del diálogo en la Mesa de Mujeres.

Como es sabido, la sede permanente del diálogo se instaló en la comunidad de San Andrés, cabecera del municipio del mismo nombre, en los Altos de Chiapas.

Durante todas las sesiones del Diálogo de San Andrés (a partir del mes de abril, y hasta septiembre de 1995), el FISANIM apoyó con abasto de alimentos, medicinas y otras necesidades al campamento que se instaló en ese lugar, destinado a atender a los cientos de personas que llegaron a apoyar, con su presencia, el cinturón de la sociedad civil que rodeaba permanentemente la sede del Diálogo. Durante los años 1996 y 1997, las acciones del FISANIM a nivel nacional e internacional correspondieron, fundamentalmente, a la difusión de la información sobre el proceso del diálogo, así como a la promoción y apoyo de las diferentes iniciativas sociales derivadas de tal proceso, manteniendo, sin embargo, su esfuerzo en la recaudación de fondos y el acopio de ayuda humanitaria destinada a las comunidades indígenas. Durante ese tiempo, sin contar con un local y bodega propios, se apoyó en la infraestructura y posibilidades de otras organizaciones e instancias locales para el almacenamiento y distribución de los alimentos y medicinas.


+ El Programa de Nutrición del Fisanim A.C. en Campamentos de Desplazados del Municipio de Chenalhó.

La Masacre de Acteal: A principios de diciembre de 1997, el FISANIM organizó una subasta de arte en la ciudad de México, con el objetivo urgente de reunir fondos que permitieran llevar ayuda a las comunidades de los Altos de Chiapas, en particular, del municipio de Chenalhó.

La estrategia gubernamental para combatir la insurgencia del EZLN el 1º de enero de 1994, y sobre todo a partir del operativo policíaco-militar de febrero de 1995, fue vertebrada mediante un esquema de guerra de baja intensidad, con una combinación de elementos de control militar, político, económico y propagandístico.
En su más oscura faceta, el gobierno promovió la aparición de grupos paramilitares, realidad jamás aceptada oficialmente.

El 22 de diciembre de 1997, en Acteal, comunidad tzotzil del municipio de Chenalhó, en los Altos de Chiapas, uno de estos grupos paramilitares asesinó a cuarenta y cinco personas, en su mayoría mujeres y niños, mientras rezaban, reunidos en la pequeña ermita del lugar. Otras 26 personas resultaron heridas, mientras que 20 menores perdieron a uno o ambos padres. Las víctimas de la masacre eran -y son- miembros de una organización civil llamada “Las Abejas”, vinculada a la diócesis de San Cristóbal de Las Casas.

Las denuncias de la población acusando amenazas por parte de grupos paramilitares; las evidencias periodísticas de la situación de tensión que se vivía en las comunidades del municipio de Chenalhó; y los constantes llamados de alerta de diferentes grupos y organismos de derechos humanos, demuestran que la masacre de Acteal fue una tragedia anunciada.

A raíz de este doloroso e indignante suceso, la amenaza de la violencia paramilitar provocó un nuevo desplazamiento de más de 10 000 indígenas –entre bases de apoyo del EZLN y miembros de la sociedad civil “Las Abejas”-, del municipio de Chenalhó.Instalación permanente de la Oficina de Representación del FISANIM en Chiapas.
En el mes de enero de 1998, y como una respuesta impostergable a la situación crítica de los miles de nuevos desplazados, se tomó la determinación de instalar, de manera permanente, una Oficina de Representación del FISANIM, en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas.

Las acciones del FISANIM y su oficina de representación, estuvieron enmarcadas en Programas Emergentes de Nutrición y Salud, con la considerable ventaja de contar, nuevamente, con la infraestructura necesaria para la recepción, organización y distribución de ayuda humanitaria, destinada a los diferentes campamentos que se instalaron en una amplia zona del municipio de Chenalhó.

Fue también durante los primeros meses de 1998, que el FISANIM comenzó a establecer, en esta segunda fase, relaciones y convenios de colaboración con diferentes organizaciones e instituciones (Comité Internacional de la Cruz Roja; Médicos del Mundo-Francia, Médicos del Mundo- España, etc.) que llegaron a trabajar a la zona de los campamentos. Asimismo, el FISANIM contó con la asesoría de un especialista en logística para desastres, proveniente de una organización francesa llamada Atlas Logistique.